Caso de uso
Llevar el producto que tienes en la cabeza a algo que se pueda mostrar
«Necesito el producto y no tengo quien lo construya. Cada propuesta que me llega cotiza como si fuera un banco, y ninguna me explica qué voy a tener funcionando el primer mes.»
Quién llega con esto: Fundadora o fundador sin equipo técnico, que cerró un cliente o levantó capital y necesita mostrar algo funcionando antes que una presentación.
Qué se hace
- 01Primero se revisa si ya existe un producto que resuelva la mayor parte. Si existe, se dice.
- 02Se acota el alcance a lo que se le puede mostrar a un cliente, y el resto queda anotado.
- 03Se fija alcance, plazo y precio antes de escribir la primera línea.
- 04Se construye y se despliega en cuentas a tu nombre, no a nombre de Liberty.
- 05Se entrega el repositorio, la documentación y un manual corto para quien lo va a usar.
Lo que te llevas
- Una versión funcionando que puedes mostrarle a un cliente o a un inversionista.
- El código en tu repositorio, con historial y con instrucciones para levantarlo.
- Las credenciales de todos los servicios, a nombre de tu empresa.
- La lista de lo que quedó fuera, para decidir con calma qué va en la siguiente versión.
El servicio detrás
Tu producto, construido en semanas, y el código es tuyo
Desarrollo de software
El producto que tienes en la cabeza, construido y tuyo.
Ver el servicio completoPreguntas frecuentes
- ¿Qué pasa si ya hay un producto que hace esto?
- Te lo decimos antes de cotizar. Si resuelve la mayor parte de tu problema, conviene comprarlo y construir solo la diferencia. Eso también es diagnóstico.
- No sé nada técnico. ¿Puedo tomar las decisiones?
- Sí. Tú decides qué hace el producto y para quién; nosotros resolvemos cómo. Ninguna decisión se toma en una reunión que no entiendas.
- ¿Quedo atado a Liberty después?
- No. El código, la documentación y las credenciales son tuyos desde el principio, y cualquier equipo puede continuar. La mantención con nosotros es opcional.
¿Te suena parecido a lo tuyo?
Cuéntanos cómo se hace hoy en tu empresa. En 20 minutos te decimos si vale la pena automatizarlo, y si no vale la pena, también te lo decimos.