Servicios
Cinco servicios y un solo orden de trabajo
Cada uno responde a un problema distinto de la operación. En todos se empieza por entender el proceso y recién después se decide la tecnología.
Automatización de procesos
Que el cierre de mes deje de ser una semana de hojas de cálculo
Lo que hoy hacen cuatro personas en una hoja de cálculo, que se haga solo.
Ver el servicioDesarrollo de software
Tu producto, construido en semanas, y el código es tuyo
El producto que tienes en la cabeza, construido y tuyo.
Ver el servicioInteligencia artificial
IA que hace una tarea de tu operación, no una demo
Un agente que hace una tarea repetitiva, con una persona revisando.
Ver el servicioIntegraciones
Tus sistemas ya tienen los datos. Falta que se hablen
Que tus sistemas se hablen sin copiar y pegar.
Ver el servicioConsultoría tecnológica
Antes de construir, decidir qué no construir
Qué construir, qué comprar y qué no tocar.
Ver el servicio
El orden importa más que las herramientas
Primero se define qué problema del negocio se está resolviendo y cómo se sabrá que se resolvió. Después se mira cómo se hace hoy, paso por paso y con quien lo hace. Recién entonces se diseña cómo va a ser usarlo, y recién al final se decide con qué se construye —incluida la inteligencia artificial, que entra donde aporta y se queda fuera donde estorba—.
Saltarse ese orden tiene un costo conocido: automatizar un proceso que no funciona no lo transforma, lo acelera. Y lo que se entrega al final es siempre lo mismo, sea cual sea el servicio: el código, la documentación y las credenciales, a tu nombre.
Cómo se contrata
Igual en los cinco. Se empieza acotado, se mide y recién después se decide si sigue.
01
Diagnóstico
Veinte minutos sobre un proceso concreto. No es un levantamiento: es una conversación para saber si hay algo que hacer.
02
Piloto acotado
Un proceso, un resultado medible, en semanas. El alcance se fija antes de empezar y no se mueve solo.
03
Expansión
Si el piloto funcionó, sigue el proceso siguiente con el mismo equipo. Nada obliga a comprometerlo antes.
¿No sabes cuál de los cinco es el tuyo?
Tampoco hace falta saberlo. Cuéntanos el proceso que hoy se sostiene a mano y de ahí sale cuál corresponde — o si no corresponde ninguno.